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¿Cómo y por qué usar un tiraleche?


¿Cuáles son las ventajas de extraerme la leche?

La mayor ventaja es tener leche disponible para que el bebé se pueda alimentar con leche materna cuando tú no estás. También es útil para mantener tu suministro de leche. Esto es esencial si decides regresar a trabajar pero quieres seguir dándole pecho a tu bebé. 

Es aconsejable que te acostumbres a usar el tiraleche unas semanas antes de que, por necesidad, tengas que sacarte la leche para alimentar a tu bebé. Así sabrás cómo funciona, cómo se siente y cuánta leche produces. Es importante que te asegures que tu bebé amamanta sin ningún problema, antes de que empiece a usar el biberón. 

Además, la extracción de leche te puede permitir descansar un poco cuando estés en casa, ya que otras personas pueden alimentar a tu bebé. Tu pareja o algún familiar, por ejemplo, pueden darle a tu bebé la leche que tienes de reserva en un biberón. El que papá se haga cargo de unas tomas, puede ser una buena oportunidad para desarrollar un fuerte vínculo con el bebé. 

Por otro lado, quizás decidas emplear un extractor de leche para estimular la producción y aumentar la cantidad de tu leche, de manera que puedas alimentar a un bebé prematuro o a uno que no puede agarrarse bien a tu pecho, o para aliviar el dolor y la presión de un pecho congestionado. 

Finalmente, la extracción de leche te permite mantener la cantidad necesaria que tus senos producen, si tu médico te aconseja dejar de amamantar temporalmente porque estás tomando medicamentos que podrían dañar al bebé, por ejemplo, o si estás hospitalizada y no puedes alimentar al bebé durante todo el día. 

La mayoría de las mujeres se extraen la leche utilizando un aparato eléctrico o manual (algunas prefieren extraerla a mano pero la mayoría creen que es más fácil y rápido con un extractor mecánico). Aunque al principio te sientas extraña utilizando una máquina para sacar leche de tus senos, en poco tiempo el proceso se convertirá en algo rápido y sencillo.

¿Cómo manejo el tiraleche?

Los buenos extractores imitan la succión del bebé y no causan ningún dolor. Cerciórate de usar protectores de pezones de plástico del tamaño adecuado para tus senos y ubícalos correctamente para que no te pinchen ni te irriten la piel. 

Considera la posibilidad de comprar un sostén de extracción para que no tengas que sujetarte los senos (de esta manera tus manos quedan libres para agarrar un libro o una revista si quieres distraerte mientras extraes la leche). Recuerda que tanto el reflejo de bajada de la leche como la cantidad que produces serán mejores si estás relajada y calmada. 

Recuerda limpiar las piezas del extractor cuidadosamente después de cada sesión para prevenir la contaminación bacteriana. 

¿Cómo guardo la leche materna?

Lo mejor para preservar la frescura de la leche es almacenarla en biberones de plástico o de vidrio con cierre hermético. También puedes usar bolsas de plástico hechas especialmente para guardar leche, o biberones desechables. 

Es recomendable que congeles (en los recipientes que utilices) sólo la cantidad de leche que usualmente toma tu bebé en cada toma. Es más práctico y de esa manera es probable que no desperdicies leche. 

Recuerda escribir la fecha en la botella o bolsa antes de meterla en el refrigerador o el congelador, así sabrás cuándo te la sacaste. Utiliza primero la leche más vieja. Y no combines la leche fresca con la congelada. 

Quizás te sorprenda ver cómo queda la leche; es normal que la grasa se separe y flote hasta la superficie. Algunas veces, la leche tiene un tono azulón (el color podría variar dependiendo de tu dieta o de los medicamentos que estés tomando). Trata de no agitar la leche. Revuélvela suavemente para que de esa manera la grasa no se quede arriba. 

Tu leche no debería oler o tener un sabor agrio. Sin embargo, después de que la descongeles es probable que tenga un leve olor a jabón debido a los cambios que ocurren en la grasa. No te preocupes que eso es normal. 

Ten presente que la congelación destruye algunos de los anticuerpos que contiene la leche, así que no la congeles salvo que sea necesario. Sin embargo, la leche materna congelada sigue siendo más sana y ofrece mayor protección contra las enfermedades que la fórmula infantil. 

¿Por cuánto tiempo puedo congelar la leche?

Según Los Centros de Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) de Estados Unidos señalan que, aunque es mejor refrigerar la leche materna inmediatamente después de que se extrae, ésta se puede dejar a temperatura ambiente entre seis y ocho horas. Se recomienda que utilices la leche que tienes refrigerada dentro de cinco días y que la guardes en el fondo del refrigerador. 

En cuanto a la congelación, la duración de la leche depende del tipo de refrigerador y congelador que tengas: 

La leche materna congelada permanece fresca dos semanas en un refrigerador que tiene una sola puerta para los compartimentos del congelador y el refrigerador (5 grados Fahrenheit o -15 grados centígrados). 

En un refrigerador que tiene una puerta independiente para el congelador, la leche congelada puede durar entre 3 y 6 meses (0°F o -18°C)

Y en un congelador independiente del refrigerador, puede mantenerse fresca entre 6 y 12 meses, porque por regla general no abres un congelador independiente con tanta frecuencia (-4°F o -20°C). 

Si la dejas a temperatura ambiente, úsala dentro de una hora (si no la utilizas en ese tiempo, tendrás que botarla porque no se puede volver a congelar). Si necesitas transportar la leche, mantenla fría hasta justo antes de que la vayas a utilizar. 

Algunos profesionales de la salud recomiendan botar la leche que quede en el biberón después de la toma, aunque otros consideran que no hay problema con guardar una botella con la leche restante siempre que se refrigere y se consuma antes de cuatro horas. 

¿Cómo puedo descongelar la leche materna?

Para descongelar la leche materna coloca la botella o bolsa en un envase o un cazo con agua caliente y ponla bajo la llave (grifo) mientras dejas correr agua caliente. También puedes descongelarla dejándola en el refrigerador durante la noche. No uses el microondas para descongelarla ni calentarla porque mata los nutrientes. 

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