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La contaminación y el estrés afectan al cerebro del bebé.


La alimentación, la contaminación y factores durante el embarazo como el estrés de la mamá ya están modificando la expresión genética de la población.

 

A ello se suma el hecho de que a los niños se les somete a una cantidad importante de estímulos desde sus primeros meses de vida, como las tabletas electrónicas y dispositivos móviles.

 

Y esto, a decir de especialistas del Hospital Infantil deMéxico Federico Gómez impacta en la manera en cómo se desarrollan sus cerebros y el aumento de enfermedades neurológicas.

 

“El cerebro, desde que se forma tiene que establecer que va tener un desarrollo normal. Esto tiene que estar perfectamente establecido genéticamente, pero lo que pasa es que hay demasiados factores que están modificando la expresión genética”, explicó el doctor Eduardo Javier Barragán Pérez, jefe del departamento de neurología del Hospital Infantil de México.

 

“La mayoría de las mujeres se pintan, se ponen crema o perfume, y todo eso va generando una modificación química en el cuerpo, entre más tiempo se mantenga esa exposición y más se tarden en tener hijos puede generar implicaciones sobre la expresión genética”, ejemplificó.

 

Detalló que el cerebro crece el primer año de vida entre diez y 12 centímetros y va a volver a crecer entre diez y 12 centímetros durante los siguientes 17 años.

 

En este contexto llamó a los padres a observar alteraciones o retraso en los hitos del desarrollo de sus hijos, a acudir con especialistas si notan que tardan en hablar, caminar, son muy agresivos o pasivos, porque seguramente requerirán un tratamiento terapéutico y farmacológico

 

“Si los niños tienen este comportamiento no es porque los papás no están ahí, es porque el circuito neuronal está teniendo un problema. Los padres necesitan acudir a un profesional: neurólogos, pediatras, para que les ayuden, y entre más temprano va a ser más fácil ayudar a reorganizar estos circuitos”, puntualizó.

 

LA OBESIDAD, UN PROBLEMA CEREBRAL

Investigadores del Hospital Infantil de México Federico Gómez encontraron que la obesidad infantil tiene origen en una alteración cerebral.

 

“En enfermedades no neurológicas, es decir enfermedades que no parecieran tener una relación con la activación de los circuitos neuronales, pensamos que el problema de la obesidad sí tiene que ver con alteraciones en el funcionamiento cerebral, tiene una base neurológica”, afirmó Barragán Pérez.

 

Al respecto, la doctora Pilar Dies Suárez, jefa del Departamento de Imagenología del Hospital Infantil de México, explicó que se pudo probar a través de resonancias magnéticas que los niños con obesidad tienen alteraciones en circuitos cerebrales.

 

Comprobaron que en pacientes obesos, existen cuatro o cinco más veces trastorno por déficit de atención que en la población general.

 

“Qué pasaría si a estos niños que tienen las alteraciones tanto neurológicas como no neurológicas les damos el tratamiento adecuado, no sólo la dieta a los niños obesos, sino que les damos un tratamiento multidisciplinario desde el punto de vista neurológico, qué va a pasar con estos tractos (circuitos) cuando reciban el tratamiento adecuado y se enciendan las carreteras y clínicamente el paciente pueda controlar sus alteraciones, esto le quitará un gran peso a las familias”, aseguró

 

“Pensamos que hay una modificación en circuitos neuronales, lo cual lleva a una mala regulación en el control del impulso y esto detona en que el niño no puede inhibir lo que está comiendo, este proceso genera obesidad y entonces entra en un circuito donde lleva a que se liberen una serie de sustancias que modifican lo que está el cerebro sintiendo, se desorganiza la actividad neuronal y entra en un círculo vicioso”, acotó el doctor Barragán Pérez.

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