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El reajuste físico tras el embarazo


Aunque son muchas las nuevas preocupaciones y alegrías para los padres en las semanas siguientes al parto, reencontrarse con el propio cuerpo tras el embarazo ocupa un lugar importante entre las cuestiones a las que se enfrenta la nueva madre. Mas allá de la estética, el reajuste físico conlleva un importante paso hacia la salud global de la mujer.

Según señala la Asociación Americana de Fisioterapeutas en su sitio web, aunque coger algunos kilos de más es una preocupación común entre las mujeres durante y después del embarazo, existen muchos otros factores a tener en cuenta en las 4 a 6 semanas siguientes al nacimiento del bebé.

Aunque se desee recuperar enseguida la silueta anterior al embarazo, es importante realizar un regreso lento y progresivo a la actividad completa. 

1. Consigue ayuda para las tareas diarias: una nueva mamá necesita un aliado en las semanas siguientes al parto. Durante este tiempo, no debería coger ningún tipo de peso superior al de su bebé, a pesar de tener tentaciones de hacerlo.

2. Respira: Algo tan natural e instintivo como respirar requerirá de concentración después del nacimiento. Esto se debe a que el crecimiento del útero empuja el diafragma hacia arriba, lo que hace que pierda su habilidad para descender durante la inhalación. Dado que el diafragma forma la parte superior de los músculos centrales, podemos consultar con un fisioterapeuta para que nos prescriba ejercicios que ayuden a restablecer el funcionamiento del diafragma a su capacidad completa.

3. Presta atención al abdomen: los músculos abdominales de una mujer pasan por una gran cantidad de esfuerzo durante el embarazo. De hecho, la separación de los músculos abdominales, llamada diástasis del recto, es un trastorno común. Además, realizar ejercicio inadecuado como los abdominales, puede empeorar el problema de algunas mujeres. Un fisioterapeuta puede prescribir ejercicios para ayudar a 'cerrar el hueco' entre los músculos. Los ejercicios suaves para fortalecer el centro pueden también realizarse, abriendo la vía para ejercicios abdominales más fuertes a las 6 semanas o después del parto.

4. Fortalece los músculos abdominales y del suelo pélvico: los fisioterapeutas recomiendan que inmediatamente después del parto, las mujeres se centren en los ejercicios de los músculos abdominales y de los músculos del suelo pélvico. Durante el embarazo, estos músculos a menudo se estiran y debilitan. Fortalecerlos proporciona a las mujeres una base fuerte y estable a partir de la que trabajar y moverse. Esto puede aliviar el dolor más tarde y hace mucho más sencillas tareas como llevar al bebé, subir y salir del coche, y levantar objetos y alcanzarlos.

Las mujeres que han pasado por una cesárea deberían estar atentas a posibles molestias durante el ejercicio abdominal. El dolor podría indicar que el ejercicio se está realizando demasiado pronto de forma incorrecta o demasiado fuerte.

Afortunadamente, las mujeres pueden realizar ejercicios de suelo pélvico suaves, denominados ejercicios de Kegel, inmediatamente después del parto, haya sido este vaginal o por cesárea. Los ejercicios de Kegel pueden realizarse durante las actividades diarias. El fortalecimiento del suelo pélvico también puede mejorar la satisfacción sexual y ayudar a prevenir la incontinencia. Los fisioterapeutas recomiendan varios tipos de ejercicios de Kegel, como los de resistencia, en los que la mujer contrae o eleva los músculos del suelo pélvico y mantiene la contracción entre 5 y 10 segundos, y los que producen contracciones musculares suaves y rápidas.

5. Cada minuto cuenta: Con el tiempo, la nueva mamá puede comenzar a incorporar el ejercicio en sus rutinas diarias, actividades simples como llevar a la familia a dar una vuelta por el vecindario o participar en un grupo de ejercicio con otras nuevas madres. Recuerda ir a tu propio ritmo y dormir cada vez que tengas la posibilidad de hacerlo.

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