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Un error, adelantar la alimentación complementaria para que los bebés engorden más.


Con la invención de las básculas los profesionales consiguieron una herramienta perfecta para controlar que los recién nacidos se alimentaban bien las primeras semanas. Este beneficio, sin embargo, se ha convertido en casi un problema para los bebés sanos de más de 2 meses que no ganan tanto peso como otros bebés, porque sus madres se obsesionan con el peso y porque en muchas ocasiones los pediatras y enfermeras, en vez de tranquilizar a las madres, entran en el mismo juego.

Empiezan todos a preocuparse por el peso porque consideran que el bebé está delgadito y les gustaría que fuera más gordito y empiezan a tomar decisiones que no tienen sentido, como cambiar la leche materna por la leche artificial o empezar a dar la alimentación complementaria antes de tiempo.

Lo absurdo de cambiar la leche materna por leche artificial

Seguro que en más de una ocasión has oído la historia de alguna madre a la que le han dicho que deje de dar el pecho y que empiece a dar biberón a su bebé porque no está engordando lo suficiente. Yo lo he visto. Lo más curioso (o no tanto) es que en la mayoría de ocasiones no hay un cambio en el peso: el bebé sigue engordando al mismo ritmo. Obviamente no hablo de los recién nacidos, cuando la lactancia no está instaurada y hay problemas, sino de bebés de por ejemplo 2 ó 3 meses, cuya lactancia va bien.

¿Que cómo es posible que se cambie de leche y el bebé no engorde más? Pues porque los dos tipos de leche tienen, por ley, las mismas calorías: la leche materna aporta 70 kcal por cada 100 ml y la leche artificial aporta entre 60 y 70 kcal por 100 ml. ¿Es que no se dan cuenta los profesionales que es imposible que la otra leche engorde mucho más?

Entonces me dirán... pero con el biberón comen más porque no deja de salir leche, y podríamos decir que depende: algunos bebés sí comerán un poco más que con el pecho, y otros probablemente no, porque no quieran tener la sensación de estar completamente llenos. La diferencia, y lo que equilibra el asunto, es que los bebés que toman biberón suelen hacer menos tomas. De nada sirve que en cada toma coma más si luego tarda más tiempo en volver a comer, tanto como 3 ó 4 horas como hacen muchos bebés, cuando los que toman pecho pueden hacerlo cada 2 horas, pero los de leche artificial siempre han engordado un poco más. Y es verdad. Hay una tendencia. A pesar de que contienen la misma cantidad de kcal, la leche artificial contiene una mayor cantidad de proteínas y gracias a eso algunos bebés de biberón tendían a engordar un poco más, a tener más mofletes.

Esto no solo no es un beneficio, sino que se considera un perjuicio, un problema de la leche artificial que no ha conseguido llegar al nivel de la lactancia materna en lo que a proteínas se refiere, y por eso en los últimos años están trabajando, todas las marcas de leche, en disminuir el porcentaje de proteínas aún más, precisamente para evitar ese "efecto engorde" que parece estar relacionado con un aumento de casos de obesidad infantil.

Como ahora las proteínas son menos, este "efecto engorde" es menor, y por eso no tiene sentido hacer el cambio. Pero es que si tuvieran más proteínas y el bebé engordara más así, el consejo sería igualmente contraproducente, porque como hemos dicho es un efecto no deseado. Sería, salvando las distancias, como decirle a una madre que cambiara la verdura por comida rápida para engordar a su hijo delgado.

Dar papilla para que engorden

A veces no se cambia la leche materna por la artificial, o sí se hace, y el bebé llega a los cuatro meses sin haber engordado lo que todos habrían querido. Pues pasan a la siguiente solución, que es la de adelantar la alimentación complementaria: "dale la fruta ya, y la verdura y la carne, y los cereales". 

Sabemos que la leche materna y artificial contiene 70 kcal por 100 ml. La manzana tiene 52 Kcal por cada 100 gramos, la pera 59, la naranja 54 y el plátano 90. Como veis no tiene ningún sentido dar fruta en vez de leche (a menos que sobre todo se le dé plátano, pero entonces le provocarás probablemente estreñimiento y estarás desequilibrando mucho la dieta del bebé).

Por otra parte, sabemos que la papilla típica de verdura con pollo y aceite tiene una cantidad variable de calorías según la cantidad de pollo o aceite que se introduzca (y tampoco se puede poner mucha carne, que nos pasamos de proteínas), con una media de 50 Kcal por cada 100 gramos de papilla. No tengo nada más que decir, señoría.

¿Y los cereales? Sí. Los cereales sí engordan más porque una papilla de cereales puede rondar las 200 kcal (unas 390 kcal por 100 gramos de cereales). El problema es que la papilla de cereales es un alimento nutricionalmente más pobre (bastante más) que la leche, y también que las verduras y frutas.

Dar una papilla de cereales al día sí hará que reciba más calorías en ese momento, pero en el global del día el bebé no engordará en realidad mucho más, porque el bebé tiende a adaptar la demanda a la cantidad de calorías que recibe... si le das cereales, ya tomará menos leche en otro momento del día.

Así que hacerlo "bien", como te lo explican, que es dar una papilla de fruta, una de verdura y carne y una de cereales hará que en realidad no cambie nada el aporte calórico, porque lo que una aumenta las otras lo disminuyen.
Papillas

En consecuencia, lo único que puede hacerse para que un bebé engorde de verdad es darle papilla de cereales varias veces al día. El problema es que caemos en el supuesto de antes, lo de dar comida rápida a un niño para que engorde. No olvidemos que los cereales de bebé son un producto industrial, un preparado no natural que permite al bebé tomar muchas calorías en poco alimento. ¿Es esto saludable? Pues si se toma más de una vez al día no, porque se desequilibra totalmente la dieta.

Pero, ¿y si el bebé de verdad tiene problemas de peso?

En todo momento hemos hablado de bebés con un peso relativamente bajo para lo que la gente considera oportuno, pero con un peso normal. Muchos bebés son así.

Muchos bebés pesan poco y son normales, quizás porque no son muy altos, quizás porque simplemente no engordan más, a pesar de hacer de todo por intentar que engorden.

Pero hay bebés que sí engordan poco. Bebés cuya curva de altura va subiendo bien, pero cuya curva de peso se va estancando, de manera que el bebé está cada vez más delgado. ¿Qué hacer? Pues buscar la causa. Si está tomando poca leche materna, ver por qué. Si está tomando leche materna suficiente, ver por qué a pesar de eso adelgaza.

Porque en el primer supuesto el bebé empezará a engordar más si se soluciona la baja producción de leche de la madre, o el mal agarre, y en el segundo supuesto hay que hacer pruebas al bebé para ver por qué a pesar de comer bien, no coge el peso que su altura le está pidiendo.

Obviamente, en este caso, dará igual que tome leche materna, leche artificial, cereales, verdura o fruta. De hecho, el peor error será darle bien de cereales y que coja más peso... el bebé seguirá teniendo un problema que cause la poca ganancia de peso y un aumento de peso por cebarlo a cereales enmascarará el problema y hará que se opte por no hacer dichas pruebas.

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