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¿Por qué los papás no tienen que hablar con los niños como ardillas pero las mamás sí?


Un estudio reciente apunta que la dramatización del tono de voz entre baja y alta que caracteriza al tono con el que le hablan las mamás a sus bebés (como niñas chiquitas) es claramente diferente al de la voz relativamente normal en la que los papás hablan con sus hijos. Marcos Vandam, profesor de ciencias del habla y de la audición en la Universidad Estatal de Washington llegó a la conclusión de que estos dos patrones del habla trabajan juntos para ayudar al desarrollo de los niños.

Después de que el equipo de investigadores de Vandam estudiaron cientos de horas grabaciones de padres interactuando con sus hijos en edad preescolar. El estudio apoya lo que Vandam llama la hipótesis de puente, que sostiene que un padre que habla como adulto ayuda a su hijo a entender el lenguaje del mundo real y le crea un enlace entre las diferentes voces y lo ayuda a diferenciarlas. Por lo que Vandam aconseja a los papás:

“Leer todo en voz alta. No es forzoso que le leas un libro (aunque esto ayudaría más) pero debes hacerlo escuchar tu voz siempre clara y fuerte, ya que los bebés aprenden al escuchar tu voz en las proximidades y los mantiene alertas y a distinguir los diferentes tonos de voz”.

En cambio se cree que la manera en que las madres hablan a sus hijos es un mecanismo de unión crucial que también enseña reflexión y armonía. De hecho, hay un caso que analizó Vandam el cual concluyó que papá le enseña al niño cómo hablar con el mundo, mientras que el trabajo de mamá es enseñarle a escucharlo y entenderlo.

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