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¿Cómo limpiar el biberón?


Limpiar bien los biberones del bebé después de cada uso es la única manera de evitar la proliferación de microorganismos en la tetina y en el recipiente de la leche. Salvo en casos especiales, no es necesario esterilizar. Te contamos cómo lavar el biberón de tu hijo para garantizar su higiene.

Existen varios métodos para limpiar los biberones de los bebés: esterilización en caliente (con agua hirviendo o con vapor); esterilización en frío (con sustancias químicas que se diluyen en el agua del grifo), o, lo más habitual, lavar las piezas que componen el biberón con agua y detergente.

Antes del primer uso, sí suele recomendarse esterilizar los biberones.

 

Lavar los biberones con agua y jabón

Lo más habitual es lavar el biberón del bebé con agua y jabón, a no ser que el pediatra recomiende esterilizar los biberones (en recién nacidos, en bebés prematuros etc).

Lo mejor es limpiar el biberón en cuanto terminamos de usarlo, para que los residuos de leche no se queden adheridos. Hay que limpiar el biberón, la tetina y la tapa con agua caliente y detergente, y aclararlos muy bien para evitar que queden residuos.

Los cepillos para limpiar biberones resultan muy útiles, porque se adaptan al contenedor largo y estrecho del biberón y a la forma de la tetina y permiten llegar a todos los recodos.

Al lavar el biberón, tenemos que insistir especialmente en la rosca y los bordes interiores del biberón y de la tetina, ya que es donde se acumulan residuos con más facilidad.

Cuando terminamos, conviene dejar el biberón en un lugar en el que le de el aire, para que se seque bien, con cada pieza por separado y boca abajo, de manera que las gotitas escurran.

No hay que guardar los biberones con todas las piezas encajadas (recipiente, tetina, disco de seguridad y tapa) hasta que estén bien secos, para evitar la proliferación de bacterias y gérmenes.

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