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Cómo enseñar economía a nuestros hijos y hacer que valoren lo que tienen


Dentro de la educación que damos a nuestros hijos, la enseñanza de la economía es una de las asignaturas pendientes en la mayoría de los casos. Enseñar cómo funcionan las relaciones económicas, el concepto de ingreso y gasto, el valor de las cosas o el concepto del dinero y su uso, no es nada sencillo de transmitir ni de aprender siquiera.

Para afrontar la enseñanza del funcionamiento de la economía en nuestros hijos, debemos seguir unos criterios básicos y una serie de reglas para que ellos sepan cómo funciona la sociedad y las relaciones económicas entre los individuos. Aquí tienes las tres primeras reglas para enseñar economía a nuestros hijos y que sepan valorar lo que tienen.

El intercambio de bienes y servicios, la primera lección:

Determinar la edad adecuada para comenzar con las enseñanzas económicas es complicado, dado que cada niño va mostrando una capacidad de razonamiento y aprendizaje diferente a lo largo de su vida. En todo caso, el primer concepto que debemos enseñar a un niño es cómo funciona el trueque y los rudimentos del comercio.

Esta enseñanza es una enseñanza innata prácticamente puesto que en multitud de ocasiones, a nuestros propios hijos les enseñamos el concepto trueque a través de enseñanzas de bueno-malo o acierto-error. Usar la frase "si te portas bien, vamos al cine" o "te compro este regalo si recoges tus juguetes" es una de las primeras aproximaciones al trueque.

Partiendo de esta base, podemos explicar a un niño con relativa facilidad cómo funciona el comercio y el intercambio de bienes o servicios y en simultáneo podemos introducir el concepto del dinero como elemento clave para la valoración estándar de cualquier intercambio.

Qué es el dinero, explicado para niños:

Explicar qué es el dinero a un niño es un poco complicado si queremos entender el dinero en la misma línea que lo manejamos los adultos. Una de las mejores definiciones de dinero para un niño es la siguiente:

    El dinero y sus diferentes representaciones (billetes, monedas...) son el símbolo del valor que le otorgamos a las cosas para poder intercambiarlas por otras cosas. Si usamos dinero, es más sencillo poner de acuerdo a las personas para poder intercambiar aquello que necesitamos y que nos ayuda a vivir mejor.

En este punto, los progenitores, podremos explicar a nuestros hijos cómo los padres obtienen dinero a través de su trabajo y con ese dinero, pueden comprar cosas para su vida diaria. En esta misma línea, les podemos explicar que si no contamos con dinero por nuestro trabajo, es muy difícil realizar un intercambio con otras personas.

Un ejemplo sencillo para que nuestros hijos entiendan este mecanismo. Supongamos que los padres trabajan en un concesionario de coches y que en lugar de pagarle con dinero, a cambio de su trabajo, les pagaran en vehículos o piezas de coches. Si luego, queremos comprar comida en el supermercado, no nos cambiarán la comida por esas piezas de coches, dado que en el supermercado, no las necesitan. Por contra, si en el trabajo de venta de coches, nos pagan con dinero, si podremos intercambiarlo en el supermercado por comida.

El valor de las cosas, aquello que dos partes están dispuestos a aceptar:

Por último, la siguiente fase de la enseñanza básica de la economía para nuestros hijos, es explicarle cómo se cuantifica el valor de las cosas y cómo el valor de las cosas siempre es relativo. Este valor es muy sencillo de explicar siempre que delimitemos que dicho valor es lo que están dispuestas dos partes a aceptar por el mismo.

Basta con ponerles un par de ejemplos contextualizados a su edad. Supongamos que estamos en la selva y que no tenemos zapatos. ¿Cuánto pagaríamos por un foco en la selva? Su valor sería cero, dado que en la propia selva no tenemos electricidad y por tanto estaríamos comprando un objeto inútil.

No obstante, si alguien nos ofrece unas botas, si podríamos pagar por ellas la cantidad que consideremos razonable y que mejore nuestro caminar por la vegetación.

Cómo hacer que nuestros hijos valoren lo que tienen:

Valorar un producto, servicio o bien implica tener consciencia del esfuerzo que necesitamos para conseguirlo. El valor es un concepto relativo y que depende tanto de la necesidad que tengamos de esa cosa, como del esfuerzo que tengamos que realizar para conseguirlo.

Todos los padres explican el valor de las cosas con los mecanismos de esfuerzo o de recompensa a sus hijos con los ejemplos que ya hemos puesto. Traducir estos valores dentro del campo monetario, se puede realizar por comparativa como una primera aproximación.

Por ejemplo, les podemos explicar cuánto tenemos que trabajar para poder pagar nuestra vivienda o cómo ellos mismos obtienen buenas recompensas o regalos si consiguen metas elevadas. Traducir monetariamente un regalo, un viaje o unas vacaciones, les puede enseñar directamente cómo se traducen los valores subjetivos en términos económicos y aprenderán a valorar de manera formal y emocional lo que tienen.

En resumen, lo primero que tienen que aprender nuestros hijos son los rudimentos del comercio, cómo se realizan los intercambios de bienes y servicios y cómo el valor de las cosas, viene condicionado por la necesidad que tengamos de ellas y por la oferta y demanda que exista en cada una de las situaciones a las que nos enfrentemos en el día a día.

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